La tarde del 23 de febrero de 1975, dos escolares de Kōfu, en la prefectura japonesa de Yamanashi, aseguraron haber vivido una experiencia extraordinaria. Masato Kōno y Katsuhiro Yamahata patinaban cerca de un conjunto habitacional cuando observaron unas luces en el cielo. Según su testimonio, aquello fue el comienzo de un encuentro que se convertiría en uno de los relatos más conocidos de la ufología japonesa.
Los niños contaron que distinguieron dos objetos luminosos de tonalidad anaranjada. Uno se alejó, mientras el otro descendió hacia un viñedo cercano. Al aproximarse, afirmaron haber visto un artefacto de apariencia metálica, con forma de disco y una cúpula superior. También describieron apoyos bajo su estructura y signos desconocidos sobre la superficie. Las versiones publicadas difieren en algunos detalles, entre ellos las dimensiones del supuesto aparato.

Sin embargo, la parte más interesante del relato fue la aparición de un pequeño ser humanoide. Los escolares lo describieron con la piel oscura y profundamente arrugada, orejas prominentes y tres protuberancias semejantes a colmillos. Vestía un traje plateado y sus rasgos resultaban difíciles de distinguir.
De acuerdo con el informe difundido por la organización ufológica APRO, el ser tocó dos veces el hombro izquierdo de Yamahata y emitió sonidos que los niños compararon con una grabación reproducida a una velocidad anormal. Aseguraron, además, haber observado otra figura dentro del objeto. Asustados, regresaron a casa y contaron lo sucedido. El mismo informe señala que sus madres salieron con ellos y observaron una luz anaranjada en dirección al viñedo.

Con el tiempo, sus dibujos y descripciones alimentaron el interés por el caso. No obstante, no se obtuvieron fotografías del supuesto visitante o de su vehículo, y las diferencias entre las reconstrucciones dificultan establecer exactamente qué ocurrió.
El episodio de Kōfu conserva su fuerza por la singularidad de sus protagonistas y la perturbadora apariencia del ser descrito. Su permanencia en la cultura ufológica, sin embargo, no constituye una demostración de contacto extraterrestre. Sigue siendo un relato de encuentro cercano cuya explicación no puede establecerse con certeza a partir de la documentación disponible.