Scott Rogo: entre el misterio y la controversia

En los márgenes de la ciencia, donde lo inexplicable se debate entre la fe, la sugestión y el rigor académico, emergen figuras que despiertan tanto fascinación como escepticismo. Una de ellas fue Douglas Scott Rogo , escritor, periodista e investigador estadounidense cuya vida estuvo dedicada a explorar los fenómenos paranormales… y cuya muerte, envuelta en sombras, parece pertenecer al mismo universo que estudió.

Nacido el 1 de febrero de 1950 en Los Ángeles, California, Rogo no inició su trayectoria en los terrenos del misterio, sino en el arte. Se formó en música, destacándose como intérprete de oboe y corno inglés, llegando incluso a tocar profesionalmente con la Sinfónica de San Diego. Sin embargo, su verdadera vocación lo condujo hacia un territorio mucho más incierto: la parapsicología.

Durante las décadas de 1970 y 1980, Rogo se consolidó como un autor prolífico, con más de 20 libros y más de 100 artículos publicados. Participó activamente en instituciones como la Psychical Research Foundation y el Maimonides Medical Center en Nueva York, espacios donde se intentaba estudiar científicamente lo paranormal.

Fue también editor consultor de la revista Fate , desde donde impulsó un diálogo poco común: la colaboración entre creyentes y escépticos en la investigación de lo inexplicable.

El nombre de Rogo quedó profundamente ligado a una de sus obras más polémicas: Phone Calls From The Dead (1979), escrita junto a Raymond Bayless . En este libro, los autores recopilan testimonios de personas que afirman haber recibido llamadas telefónicas de seres fallecidos.

El fenómeno, descrito como breve, espontáneo y profundamente perturbador, abrió un debate que aún hoy persiste: ¿son estas experiencias manifestaciones de duelo, errores tecnológicos… o algo más?

En otra de sus obras, El universo embrujado , Rogo propuso una idea aún más audaz: que fenómenos como los ovnis o criaturas como el Bigfoot podrían ser proyecciones psíquicas generadas por la mente humana. Una hipótesis que lo colocó en el centro de la controversia.

Dentro del campo parapsicológico, Rogo fue una figura polarizante. Algunos, como el investigador George P. Hansen , lo consideraban una autoridad excepcional en la historia de la investigación psíquica.

Sin embargo, otros fueron mucho más severos. Autores como Rosemary Guiley y Joe Nickell criticaron su falta de rigor y su tendencia a aceptar explicaciones extraordinarias sin suficiente evidencia. El científico Terence Hines incluso lo catalogó como defensor de la pseudociencia.

Así, Rogo quedó atrapado entre dos mundos: el de quienes buscaban pruebas de lo sobrenatural y el de quienes exigían explicaciones verificables.

Rogo fue visto con vida por última vez el 14 de agosto de 1990. Dos días después, fue hallado sin vida en su casa: había sido apuñalado. No había señales claras de lucha, pero sí objetos faltantes y una billetera vacía, lo que sugeriría un posible robo.

Un sospechoso, John Battista, fue arrestado y condenado en 1992. Sin embargo, años después, su condena fue anulada por irregularidades en el proceso judicial. Desde entonces, el caso permanece sin resolver.

A pesar de las críticas, su influencia perdura. En su honor, la Parapsychology Foundation lanzó el Premio D. Scott Rogo de Literatura Parapsicológica, destinado a apoyar a nuevos autores en el campo.

Hoy, su figura sigue siendo objeto de debate: ¿fue un pionero incomprendido o un investigador demasiado crédulo?

Quizás la respuesta, como muchos de los fenómenos que estudiaron, se encuentre en esa tenue línea donde la razón y el misterio se miran de frente… sin llegar nunca a tocarse.

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