El famoso radiotelescopio fue alguna vez parte de los esfuerzos por enviar mensajes a civilizaciones extraterrestres.
Situado en Crimea, el Yevpatoria RT-70, un gran radiotelescopio del Centro de Comunicaciones del Espacio Profundo, era capaz de captar y enviar señales del espacio profundo gracias a su enorme antena parabólica de 70 metros de ancho. Siendo uno de los dos únicos radiotelescopios del mundo capaces de enviar mensajes al espacio profundo, desempeñó un papel fundamental en múltiples esfuerzos para contactar con civilizaciones extraterrestres avanzadas.
También se utilizó durante la Guerra Fría para comunicarse con sondas espaciales enviadas a Venus y Marte.
Lamentablemente, tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, su propósito cambió de ser pacífico a ser bélico, adaptándose para dar soporte al sistema de navegación por satélite ruso GLONASS.
Tras la invasión rusa de Ucrania, el telescopio se utilizó para apoyar las comunicaciones militares, lo que lo convirtió en un lastre para Ucrania y en un candidato ideal para un ataque selectivo.
Por ello, a principios de este mes se informó de que había sido destrozado por drones ucranianos.
Su pérdida marca un triste final para su legado de estudio y exploración pacífica del cosmos y vuelve a poner de relieve el coste de la continua e insensata guerra rusa.
Sin duda, el Eupatoria RT-70 no fue la primera víctima y, sin duda, no será la última.