Hace casi dos décadas ocurrió un hecho que aún hoy pone los vellos de punta a quienes lo vivieron: una fotografía tomada durante una celebración religiosa reveló la aparición de una mujer que, según todos los presentes, jamás estuvo allí.
El extraño suceso tuvo lugar el 17 de septiembre de 2005, cuando un grupo de jóvenes católicos pertenecientes a una parroquia local se reunió para festejar el cumpleaños de una amiga. El convivio se llevó a cabo en una casa ubicada en la calle 7, entre avenida 2 y Panamericana, y transcurrió con total normalidad… hasta que semanas después se revelaron las fotografías del evento.
Fue cuando, al mandar revelar el rollo de una cámara desechable de 35 milímetros, los jóvenes descubrieron en una de las imágenes algo completamente fuera de lugar: una mujer de aspecto antiguo, vestida con ropa de época y peinada al estilo de los años veinte del siglo pasado.
Nadie en la reunión la reconoció. Nadie la vio llegar. Nadie la notó durante toda la velada. Sin embargo, ahí estaba: alta, con el cabello alborotado y un gesto inexpresivo, parada entre los asistentes como si posara junto a ellos.
Según relatan los testigos, entre una foto y otra pasaron apenas unos segundos. En ninguna otra imagen aparece la misteriosa figura. Tampoco fue vista desplazándose ni acercándose al grupo.
En su búsqueda de respuestas, los jóvenes acudieron a un sacerdote, quien observó la imagen con atención. El religioso les recomendó no temer, sino rezar por el eterno descanso de su alma.
Lo más inquietante es que varios asistentes estaban cerca del lugar donde la figura aparece en la imagen… y no sintieron absolutamente nada. Ninguna presencia, ningún frío extraño, ni siquiera un escalofrío.
A la fecha, los protagonistas del suceso siguen sin hallar una explicación lógica. ¿Un truco de la cámara? ¿Una superposición? ¿Una aparición sobrenatural? Lo cierto es que esa noche nadie vio a la dama de mirada perdida… hasta que la fotografía la trajo de vuelta desde el más allá.
