Experimentos secretos realizados en la década de 1960 utilizaron electrodos para controlar la mente de animales con fines nefastos.
Hace 60 años, la CIA participó en un programa secreto y controvertido, conocido como MKUltra, que experimentaba con técnicas de control mental, a menudo con participantes humanos involuntarios o inconscientes.
Sin embargo, antes de esto, investigadores intentaron diversos experimentos de control mental con animales.
La idea era utilizar impulsos eléctricos para estimular el cerebro de animales como ratas, gatos, perros, monos, burros, cobayas y aves.
Algunos animales serían equipados con explosivos o toxinas letales, actuando esencialmente como asesinos que el enemigo (en este caso, la Unión Soviética) jamás vería venir.
Una rata, por ejemplo, podría usarse para envenenar a alguien, mientras que animales más grandes podrían incluso estar equipados con explosivos que se detonarían a distancia cuando el animal alcanzara su objetivo.
Según archivos desclasificados, los investigadores lograron controlar a los animales mediante estos métodos, aunque no parece que se utilizaran para asesinar a ningún objetivo.
En cambio, la información obtenida de la investigación se aplicó posteriormente a experimentos de control mental humano antes de que todo el asunto fuera silenciado por los poderes fácticos.
No fue hasta décadas después que se expuso por completo el alcance de lo que la CIA había estado haciendo durante estos años.