Estas estructuras fosilizadas gigantes, conocidas como Prototaxites, han demostrado ser imposibles de categorizar adecuadamente desde hace mucho tiempo.
Si dieras un paseo por el paisaje primigenio hace más de 165 millones de años, te encontrarías en un mundo extraño de formas de vida de aspecto extraterrestre, diferente a todo lo que podemos encontrar hoy.
Quizás las más destacadas fueran los Prototaxitos: extrañas torres que se elevaban hasta 8 metros.
Durante muchos años, los científicos han luchado por determinar exactamente cómo encajar estos peculiares organismos en el árbol de la vida, pero ahora un nuevo estudio plantea la idea de que la razón por la que es tan difícil clasificar a los Prototaxitos es porque podrían ser una forma de vida completamente diferente, sin equivalente moderno.
Esto contradice otros estudios anteriores que concluían que los Prototaxitos probablemente eran un tipo de hongo.
“Con base en esta investigación, no podemos asignar a los Prototaxitos a ningún linaje existente, lo que refuerza su singularidad”, afirmaron los investigadores de la Universidad de Edimburgo que redactaron el nuevo estudio.
“Concluimos que la morfología y la huella molecular de P. taiti (una especie de Prototaxito) son claramente distintas de las de los hongos y otros organismos preservados junto a ella en el [depósito Devónico], y sugerimos que se le considera, en la mejor medida, miembro de un grupo de eucariotas completamente extinto y no descrito previamente”.
Sin embargo, el destino exacto de esta rama perdida del árbol de la vida terrestre sigue siendo un misterio.
Lo único que sabemos con certeza es que se extinguieron hace mucho tiempo.