Una roca espacial que nadie había notado hasta después de pasar cerca de nosotros resultó ser toda una sorpresa la semana pasada.
Conocido como 2025 TF, este objeto relativamente pequeño, que se cree mide entre 2 y 3 metros de diámetro, pasó a tan solo 425 kilómetros de la Tierra el 1 de octubre, situándose más cerca de nosotros que muchos satélites.
Afortunadamente, era tan pequeño que, de haber estado en trayectoria de colisión, probablemente se habría desintegrado en la atmósfera del planeta, pero ese no fue el problema principal; lo cierto es que nadie lo había visto hasta que fue demasiado tarde, lo que pone de relieve el peligro que aún representan este tipo de objetos.
No fue hasta unas horas después que los astrónomos lo detectaron mediante observaciones del Catalina Sky Survey, una misión financiada por la NASA diseñada para detectar objetos cercanos a la Tierra.
Si 2025 TF hubiera sido realmente peligroso, no nos habríamos enterado de su existencia hasta que fue demasiado tarde.
Monitorear objetos potencialmente peligrosos es una tarea que los astrónomos se toman muy en serio: la NASA rastrea constantemente miles de asteroides en las inmediaciones de nuestro planeta.
Si alguno de ellos representa una amenaza, lo más importante es detectarlo con suficiente antelación para tener tiempo de actuar (como enviar una nave espacial para desviarlo).
Sin embargo, sin esa advertencia previa, no hay nada que hacer.
Afortunadamente, al menos en este caso, el objeto en cuestión era muy pequeño y no nos impactó.